Margaery Baelish


Reina de las Cenizas, princesa de Espinas.

About

Margaery nació en el seno de la familia Tyrell, siendo la menor de todos los hijos y la única niña de Mace y Alerie Tyrell.
Con una infancia realmente feliz, siendo la protegida de todos sus hermanos y con una relación estrecha con el menor de ellos, Loras, se formó la que fue Reina de los Siete reinos por mano de la verdadera Reina de Espinas, su abuela Olenna.

Olenna y Margaery siempre tuvieron esa relación cercana, pues ella se encargó de la verdadera educación en el Juego de Tronos, haciendo de Margaery una buena manipuladora.


La historia es canon hasta la hora del Juicio en la Fe.

¿Cómo sobrevivió?

Tras la muerte del Rey Joffrey, y cuando Margaery cayó en las garras del nuevo septón supremo, junto con Loras, su abuela Olenna mantuvo la comunicación con Baelish.

Juntos tramaron el plan que salvó la vida de los hermanos Tyrell y echó a perder el plan de Cersei.

Dicho plan se llevó con absoluta discreción.

Justo antes de que la reina cruzase la puerta del Septo de Baelor, junto con su hermano, se inició una pequeña revuelta. Para cuando quisieron darse cuenta, tanto Margaery como Loras habían escapado en uno de los carros.

Cuando la explosión se llevó a cabo, Mace ya estaba con sus hijos ocultos en un carromato de paja y él disfrazado de campesino, camino a Altojardin.

La discreción del plan provocó el terrible suceso del suicidio del joven Rey, que no se vio capacitado para vivir en un mundo sin su mujer.

Margaery volvió a quedar viuda, pero viva.

A su regreso a Altojardin, los hermanos fueron recibidos con honores, por sus bien amados súbditos, y allí, en su hogar, se recuperaron e hicieron fuertes de nuevo.

Petyr Baelis no estuvo ahí para que Margaery pudiera agradecerle aquello, pero cuando volvieron a coincidir, hubo una pequeña chispa que se prendió.

El canoso sinsonte era el nuevo objetivo de una Tyrell que había aprendido una lección valiosa. Para la rosa dorada de Altojardín ya solo había una última oportunidad. Ella con Petyr Baelish de su brazo en el Juego de Tronos.

Pequeños paseos por jardines, estar en el momento correcto en el lugar oportuno... Poco a poco Margaery se fue ganando al frío y helado corazón del sinsonte, más oscuro que otra cosa.

No fue tarea sencilla, ni cosa de niños como lo había sido con Tommen. Encontrar al verdadero Petyr Baelish era un reto tan intenso como atractivo a los azulados orbes de la rosa, que en su intento de encontrar su amor, cayó prendada del proxeneta.

Los paseos dieron lugar a las cosquillas, y las cosquilas a besos que no llevaron a otra cosa que no fuera la alcoba.

Encuentros fuera del matrimonio, tan ilícitos como pecaminosos. Un amor que crecía entre dos personas y que cada vez se escapaba más al control de la razón.

Con la ayuda de Sansa Stark, la persona más cercana a ambos, la Tyrell fue guiada hasta el lugar donde contrajo matrimonio. Bajo un árbol, con un viejo que temblaba casi más que ella.

No fue la ceremonia perfecta con la que la niña de siete años había soñado toda su vida. Esas ya las había tenido. Ahora quería la de verdad, y la tuvo.

Por que sí que tenía el amor de su esposo, ese que tanto le había costado alcanzar.

Un matrimonio secreto, anunciado meses después.

Promesas que se tornaron en planes de futuro sin que ninguno de los dos se diese cuenta.

Un embarazo que se gestó en el momento más inoportuno. Petyr Baelish fue encarcelado en las celdas del cielo.

Su cuerpo desapareció una noche, y todos dieron por muerto al canoso. Incluso ella, el mismo día que se enteró de que estaba en estado.

Tras días sin comer, con expediciones continuas en busca del cuerpo para darle la correcta sepultura, el embarazo se complicó. Margaery había perdido demasiado peso en poco tiempo, y apenas salía de la cama.

Al hombrecillo se le había trasladado sin dar aviso previo, sin que nadie supiera nada. Cuando se pudo demostrar su inocencia (de aquello de lo que se le culpaba) y se le puso en libertad, ambos se dieron con la realidad de bruces. En el momento en el que más vulnerable se sentían, tenían que lidiar con la llegada de un nuevo Baelish a ese mundo convulso.

Regresaron a Altojardín, cumpliendo con el deseo de Margaery y siguiendo el consejo del maestre del Nido de Águilas, que le impuso una dieta estricta y mucho reposo.

Pasaron las lunas, y no había signos de que el parto fuera a complicarse.

Por eso a la octava luna, todo les pilló de imprevisto. En mitad de la noche Margaery rompió aguas, perdiendo la consciencia en varias ocasiones, fruto del esfuerzo y la pérdida de sangre.

El viejo maestre y Petyr tuvieron que practicar una basta cesárea que salvó la vida del bebé. Amyas, Amado , el primogénito de los Baelish, casi a costa de la de la madre, que necesitó muchas oraciones, sudor, sangre y lágrimas para recuperarse, tras semanas en cama en la que Petyr se vio criando solo a un hijo que en todo recordaba a Margaery.

Amyas creció sano, fuerte, con mucha fortuna al ser prematuro, y su madre se recuperó con él.

Ahora la alianza con la Madre de Dragones se restableció, por mano de la Matriarca, Olenna Tyrell, y con la enemistad hacia Cersei más que clara en Altojardin.

Los Tyrell participaron en la gran guerra, que también sacudió los muros de Altojardin
[Trama de IceandFireSquad aquí: https://twitter.com/icenfiresquad/status/1126218125857501184?s=20]
En el trascurso de la misma, la guerra contra la muerte, Margaery Baelish volvió a quedar en estado. Esta vez, el matrimonio estaba preparado, tenían la experiencia necesaria tras su primer hijo, y con prudencia y racionalidad, actuaron por el bien de su segundo hijo.
Cuando el nacimiento del tercer príncipe Targaryen, fruto del matrimonio entre el Rey en el Norte antaño, y la Reina Dragón, Los Baelish emprendieron un viaje hasta el Norte, contando con las bendiciones de Willas Tyrell, actual señor de Altojardín, y con el proposito de entregar al recien nacido sus buenos deseos.
En realidad, había más que eso, más que una oportuna visita al Norte, volver a ver a Sansa, enterarse de los planes de los monarcas, las fuerzas, el ambiente.

Tras descubrir la nieve y que Lady Sansa no era ya Stark, sino Lannister, los sureños regresaron al Dominio para que la rosa pudiera alumbrar a su bebé en su hogar.

Layla llegó al mundo un día 24 de Diciembre, como un buen presagio. De mofletes coloreados, llorando con energía en un parto intenso pero relativamente corto y sin complicaciones.